
Seguimos con la serie de entrevistas a miembros del comité estudiantil a lo largo de la historia de GBU, aprovechando que en marzo de este año celebramos nuestra 50 Asamblea. Hoy entrevistamos a Elisa Máñez Gavilá que forma parte de la generación 1987 – 1991. Ella estudió Magisterio con la especialidad de educación infantil y después cursó Psicología. Trabajó unos años como maestra en una escuela infantil de Xátiva, en Betania, y ahí sigue colaborando con ellos llevando una Escuela de Padres. Le apasiona el ayudar a los padres a disfrutar con la educación de sus hijos y también el bienestar de las parejas. Vive en Valencia.
Empezamos la entrevista conociendo el contexto, ¿cómo era en aquel momento tu GBU local?
En ese momento no había grupo en Valencia y fuimos el resurgir del grupo, gracias a la oración de muchos hermanos en toda España y al apoyo de asesores que venían desde Madrid. Primero, José Manuel Carballo y después Dorothea. Ellos se encargaron de animarnos, formarnos y ayudarnos a crecer. Recuerdo con mucho cariño la amabilidad y la sonrisa de José Manuel. Y el gran trabajo que hizo Dorothea. Ella quedaba con cada uno de nosotros y nos escuchaba y nos animaba a hacer pequeñas cosas. Dorothea no tiró la toalla aun viendo el poco resultado que había. Le costó mucho porque no estábamos motivados y teníamos un carácter un poco rebelde y pasota, como buenos valencianos. Hizo un gran esfuerzo porque, el contraste entre alguien tan estructurado como ella y lo desestructurados y fiesteros que éramos nosotros, seguro que le hizo sufrir mucho.

Pero gracias a Dios, su constancia, amor y preocupación por cada uno de nosotros dio frutos y llegamos a ser un buen grupo, muy motivado, que hicimos muchos ebis, campamentos evangelísticos en Semana Santa, mesas de libros, conferencias… En ese momento nuestro asesor era Daniel Monje.
Y en tu caso, ¿cómo te involucraste?
Asistir a mi primer campamento fue decisivo para mí. Hacía mucho tiempo que Tomás Pérez me animaba a ir a GBE, e incluso hacer alguna actividad en el instituto. Lo intentó muchas veces, pero yo entonces no quería involucrarme, prefería vivir a mi manera y no identificarme como cristiana. Pero un año, estando ya en la universidad, mi hermano Rubén, Susana Pérez, Raquel Penella… habían ido a GBE el año anterior y había sido un muy buen campamento y tanto Antonio como yo, nos animamos a ir al encuentro de GBU en Peña de Horeb en 1988.

A partir de ahí, no me perdí ningún campamento y he ido a todos los que he podido. Primero como campista y luego como colaboradora. Fui hasta con mis hijos pequeños; a ellos les encantaba Peña de Horeb.
En GBU me encontré con unos amigos extraordinarios, con gente con la que podías debatir, hablar abiertamente de todo tipo de temas, expresar dudas… Poder vivir la espiritualidad de forma natural, conocer y apreciar a hermanos de diferentes denominaciones, divertirnos de forma sana y sentir y vivir la comunidad cristiana.
Aprendí a hablar de mi fe y a no tener vergüenza de ser cristiana, en esa época yo era tímida y GBU me ayudó a crecer.
Aprendí a ser cristiana todos los días de la semana, a integrar a Dios en el día a día.
¿Cómo fue tu proceso de llamamiento a involucrarte en el liderazgo de tu GBU local y nacional?
La verdad es que viendo lo tímida que era, no sé cómo llegué a estar tan involucrada. Claramente fue la obra de Dios.
El Señor utilizó a Dorothea, y a Daniel Monje para capacitarme y ayudarme a involucrarme. Me dieron visión y formación.
- A nivel local: Fui la presi del GBU Valencia. Aún ahora mirando atrás solo veo a Dios obrando y me maravillo de todo lo que fuimos capaces de organizar un grupo de estudiantes con el apoyo a distancia de los asesores.
- A nivel nacional: Estuve involucrada en el Comité Estudiantil, no recuerdo muy bien como fue mi llamado, pero sé que me propusieron para la tesorería y ahí estuve junto con Remei Sahuquillo, Sara Jordá. Fue un buen tiempo, aunque difícil por el fallecimiento de Remei, después creo recordar que asumió la presidencia Loida Sancho y también entró Conchi Fontanals.

Fue un paso natural, estás involucrado en la obra y no dudas en colaborar para que avance.
Al acabar la carrera estuve unos cuantos años colaborando en los campamentos de verano GBU y de inicio de curso, llevando algunos seminarios. Lo recuerdo como un buen tiempo para seguir creciendo y compartiendo con otros lo aprendido.
También empecé a asistir a los encuentros del grupo de psicólogos. Estuve el año que se inició GPE en Monteluz, después de unos años me involucré en el comité y ahí sigo.
Al igual que Pablo Martínez, he tenido el privilegio de asistir a todos los Fórum organizados por GBU y a casi todos los encuentros de graduados.
El Señor ha obrado a través de muchos campamentos, los grupos pequeños han sido tiempos extraordinarios para mí.

Cuéntanos tres cosas que viviste o aprendiste en esa época y que hayan marcado tu vida.
- Aprendí a estudiar la Biblia por mí misma, a entender que la Biblia sigue siendo actual y que cuanto más la estudias, más te das cuenta de cuánto te queda por saber.
- Aprendí que Dios quería tener una relación personal conmigo. Lo demás es secundario.
- Aprendí a ser humilde al ver el modelo de liderazgo tan humilde y cercano de los expositores Bíblicos (Pablo Martínez, David Burt, Timoteo Glasscock…) de los asesores, de los componentes del comité ejecutivo… Liderazgo de servicio como el de Jesús.
Puedes leer la entrevista anterior a Pablo Martínez.




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