Josué Moreno: «Un deseo de ver a Dios moviéndose en la universidad surgió y se fue avivando».

07/04/2025
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Josué Moreno: «Un deseo de ver a Dios moviéndose en la universidad surgió

 

Pude entender que la universidad no era un lugar donde formarme únicamente, sino mi nuevo campo misionero. No lo había pensado así cuando me matriculé de Ingeniería Mecánica en Ciudad Real en ese 2012. Esto fue revolucionario. Un deseo de ver a Dios moviéndose en la universidad surgió y se fue avivando cada año más.

 

Josué Moreno Arenas estudió Ingeniería Mecánica en Ciudad Real. En la actualidad es Comunicador en la Fundación Pontea. Josué es el último entrevistado de esta serie de diez generaciones, y esta entrevista se la hicimos en 2018, con motivo del 50 aniversario de GB Unidos.

Diez generaciones de estudiantes han estado compartiendo a Jesús, su esperanza, su mensaje y las mejores noticias, en muchos campus de España a lo largo de todos estos años. La obra es Dios, y por eso GBU, a pesar de nuestros fallos y mediocridad, no ha parado de crecer en estos 50 años. No queremos olvidar nunca que la obra es de él y para él. Y damos gracias a Dios por cada una de las personas que ha usado a lo largo de estos años; por cada uno de los líderes estudiantiles, por cada estudiante que se ha tomado en serio el reto de ser discípulo allí donde Dios le ha puesto. Gracias Josué por explicarnos.

 

Josué, en tu caso, ¿cómo te involucraste en GBU?

Había oído hablar sobre GBU en los campamentos de verano de GBE, pero no fue hasta el verano de mis 18 años que tuve mi primer encuentro con GBU justo antes de entrar a la universidad en el campamento de verano.

Como hijo de pastores había estado en muchos, pero que muchos campamentos, pero este fue muy especial; no solo porque a nivel personal necesitaba una actualización del sistema, sino también por lo que ese campamento me aportó. En primer lugar, me encontré con una centralidad en el estudio de la Biblia incomparable y un enfoque en el estudio a nivel personal desconocido para mí hasta entonces. “Tiempo de silencio” lo llamaban, pero en ese silencio escuché más cosas de parte de Dios que en mucho tiempo atrás. A todo esto, sumaba la idea que presentaban de ser misioneros, pero en el lugar donde Dios nos había puesto, en nuestro caso, en la universidad. Pude entender que la universidad no era un lugar donde formarme únicamente, sino mi nuevo campo misionero. No lo había pensado así cuando me matriculé de Ingeniería Mecánica en Ciudad Real en ese 2012. Esto fue revolucionario. Un deseo de ver a Dios moviéndose en la universidad surgió y se fue avivando cada año más. Después de ese campamento, volví a Puertollano orando y sabiendo que GBU Ciudad Real comenzaría a ser una realidad y había que ponerse manos a la obra.
Josue Moreno

Recuerdo ese final de agosto de 2012 llamar por teléfono a todas y todos los estudiantes cristianos que había por la zona de Ciudad Real para explicarles que íbamos a reunirnos cada semana en la universidad para estudiar la Biblia, orar y transformar ese lugar y así fue como poco a poco, con algún desencuentro y bastantes trompicones iniciales, comenzamos a reunirnos en la Facultad de Químicas de la UCLM después de que nos echaran de la cafetería de la Biblioteca por “hablar muy alto” durante nuestras primeras reuniones de núcleo (hay que decir que éramos bastante ruidosos y nos divertía discutir).

¿Cómo era en aquel momento tu gbu local?

En este tiempo vivimos momentos muy especiales – formábamos un grupo único, nos veíamos semanalmente para estudiar la Biblia, superamos barreras teológicas, sociales y espirituales, y dejamos que Dios trabajase con todos nosotros en gran manera confiando en que Dios estaba con nosotros. Destacaría, además, el impacto que tuvo el estudio de la carta de Pablo a Roma y la locura del evangelio plasmado ahí. Ese desarrollo divino del plan de Dios desde el inicio por todos nosotros. El acercamiento al infinito amor de Dios besando a su justicia incorruptible. Esto nos llenó de fuerzas y nos equipó realmente bien para lo que venía. Estos inicios de GBU supusieron en mí, ver en la práctica el poder del evangelio y el amor de Dios uniendo a personas de tan diferentes lugares e historias de vida juntos.

Josué Moreno: "Un deseo de ver a Dios moviéndose en la universidad surgió y se fue avivando".

Aunque trabajábamos lo mejor que podíamos, sabíamos que necesitábamos un asesor, alguien que nos apoyase en medio de toda esta aventura a la que nos habíamos lanzado en fe. Así que, para que nuestras peticiones se escuchasen, fuimos “de acoplados” (porque no pertenecíamos a esa zona), Daniel Casado y yo al campamento de GBU inicio de Andalucía en Manantiales de Vida. Casualidades de la vida allí estaba Francisco Mira predicando, con su inconfundible templanza y serenidad para decirnos que el asesor llegaría. A decir verdad, en ese tiempo no me convencía mucho la idea de “ya llegará” o “estamos trabajando en ello”, porque sonaba a “no tenemos a nadie”. Ahora mirando hacia atrás comprendo que era justamente eso, “no tenemos a nadie, pero llegará”. Porque la misión antes que nuestra, es de Dios, y él sabe lo que hace. Aún así, tuvimos grandes personas que nos ayudaron y sostuvieron en este tiempo, como nuestra amada Ana Ribera desde Valencia y nuestros hermosos Doulos (voluntarios de GBU) de Madrid, Paula Casado y Barry Allan.

Josue Moreno

Íbamos creciendo, por lo que cada vez entendíamos mejor la visión de GBU. Para ello nos ayudó mucho la primera Asamblea Nacional que asistimos algunos de nosotros, en la que pudimos entender mejor que la misión universitaria era más grande que nuestra pequeña ciudad, nuestra lucha por la unidad entre los estudiantes de diferentes iglesias y llegar a nuestros compañeros. Nos llenó de ánimo y valentía para comenzar a hacer algunas actividades evangelísticas en la universidad, que era nuestro deseo desde el principio, encuestas a estudiantes sobre Jesús, una charla en San Valentín animando a los estudiantes a pensar sobre el amor verdadero…

En medio del día a día, en mi segundo año de carrera, llegó la noticia que todos estábamos ¡Teníamos asesor! Nos informaron que habría un asesor que visitaría nuestra zona una vez al mes y no solo eso, sino que el asesor no era otro que mi amado primo Juan Pablo, un amante de Dios, de las personas y de la obra estudiantil, no podríamos estar en mejores manos. Esto nos animó muchísimo y ayudó a los estudiantes a enchufarse aún más.

Pronto nuestro asesor formó parte de nuestra familia. Recuerdo con mucho cariño los retiros en el campo los septiembres para planificar cada curso que teníamos por delante además de comer, jugar y reír. Lo pasábamos muy bien juntos, haciendo lo que fuese. Pasábamos las horas discutiendo de política, viendo el fútbol o jugando a las cartas. Además de compañeros, éramos amigos reales, inspirados y motivados por el Espíritu Santo y poco a poco comenzamos a soñar más allá. Así es como surgió una de las preguntas más retadoras y emocionantes para nosotros como grupo: ¿cómo sería poder hablar de Jesús aquí en la universidad? ¿Qué os parecería organizar unas jornadas evangelísticas aquí?

Y así fue como llegaron nuestras primeras Jornadas Universitarias, campañas evangelísticas en la universidad. ¡Qué emoción! Era un sueño desde que empezamos GBU y se hacía realidad en España y también en nuestra ciudad. Alucinamos pensándolo, organizándolo y más aun viviéndolo juntos. No podremos nunca olvidar ese 3 de marzo de 2015 en el que dábamos comienzo a nuestras primeras Jornadas Universitarias “¿Estás seguro?”.

Josue Moreno

Esas jornadas marcaron de una forma especial a cada uno de nosotros. Comenzábamos orando cada mañana muy temprano para que Dios abriera los cielos y nos dejara ver su gloria en medio de la universidad. Después, montábamos un stand en el que hacíamos preguntas a los estudiantes a cambio de cafés y dulces e invitábamos a estudiantes a participar de la actividad “interroga a un cristiano” en la que podían hacernos todas las preguntas que quisieran. Y terminábamos el día con una charla evangelística en una cafetería por la noche-noche, dónde se trataba un tema desembocando en una invitación clara a conocer personalmente a Jesús. A pesar del cansancio, alucinamos de ver que el mensaje de Jesús era relevante y necesario para la vida de los universitarios allí. Y no acabó ahí, sino que después de las Jornadas comenzamos a estudiar la Biblia con compañeros no creyentes que habían asistido. Destacaría sin duda a Miguel Ángel, compañero de clase y amigo, al que Dios cambió su vida iluminando cada rincón de su realidad. Miguel estuvo en esa noche del 3 de marzo. Como él, muchos otros han escuchado el evangelio durante todo este tiempo a través de las Jornadas, Uncover y por supuesto, a través de relaciones personales.

Josue Moreno

 

¿Qué ha supuesto para ti involucrarte en el liderazgo de GBU a nivel nacional?

En mi última etapa universitaria, decidí involucrarme en el comité nacional de GBU. Y otra vez más, Dios lo usó para confirmar la necesidad de invertir en la obra estudiantil y de que ésta sea desarrollada a través de GBU y de estudiantes implicados en la obra misionera en la universidad, siendo enriquecidos también con la belleza de la comunidad, estudio de la Biblia semanal y dependencia del Espíritu Santo en la misión con los compañeros y compañeras. Todo esto, ayudado y amplificado por un equipo de asesores que son absolutamente sobresalientes, súper héroes, que despiertan las ganas en cualquiera de sumarse a la aventura misionera.

Josue Moreno

¿Qué aprendiste en esa época?

GBU me ayudó a profundizar en mi fe entendiendo mejor la complejidad del cristianismo y la belleza de la relación que nos ofrece. A pesar de que los inicios fueron emocionantes y nos enfrentamos a muchos retos, la vida continúa y el reto se pasa de unos a otros. Gracias a Dios por el grupo de GBU en Ciudad Real. Una luz colocada en lo alto de la universidad para iluminarla y transfórmala a través de Jesús.

Después de todo lo vivido, puedo confirmar que Jesús es la esperanza para la universidad y nuestra generación. Y es allí donde GBU se convierte en algo esencial y realmente importante, porque Dios nos llama a sumarnos a su misión siendo portadores de esa esperanza en la universidad también. Y no hace falta más que eso. GBU fue el proceso de entender que Dios tiene que darnos la visión suficiente para llevar a cabo la misión que él nos encomienda. Porque gracias a Dios, la misión y GBU, son de Dios y no tuya ni mía.

Josue Moreno

Puedes leer las entrevistas anteriores a Pablo Martínez, Elisa Máñez, Sara Jordà, Sylvia Santoro y Jonatán Pérez y Sara Jurdao, Marcos Lumbreras y Gersón Mercadal.

 

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