Juntos en Cristo, en la Misión, en la Universidad

18/11/2015
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Hablamos con los delegados españoles a la Asamblea Mundial de IFES 2015

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Muchos habéis oído de los Grupos Bíblicos Universitarios, pero quizá no conocéis la faceta internacional de esta asociación que busca que la Biblia y su mensaje tengan un lugar destacado en la Universidad y, de ahí, en la sociedad.

Cada 4 años, IFES o la CIEE (International Fellowship of Evangelical Students o Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos) organiza la Asamblea Mundial, en la que GBU participa como miembro asociado enviando a varios delegados. Durante la última Asamblea celebrada en México, Samuel Escobar ya escribió varios artículos hablando del espíritu, los contenidos y la relevancia de la Asamblea y de IFES. Puedes verlos aquí. Pero pasadas las semanas, hemos hablado con los delegados de GBU España que asistieron del 22 al 30 de julio a la Asamblea Mundial 2015: Israel Suárez Sierra, tesorero del Comité Estudiantil y recién graduado de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid, Antonio Ruiz, Coordinador Nacional de la obra de GBU en la universidad, y Francisco Mira, Secretario General de los Grupos Bíblicos Unidos.

 

Por difícil que sea, crece la presencia del Evangelio en las universidades del mundo

Francisco nos recuerda que IFES se funda en 1947, y que en menos de 70 años el establecimiento de grupos bíblicos en las universidades del mundo ha crecido de una forma increíble, toda una señal del poder y la gracia de Dios. Para el Secretario General, esta era la décima Asamblea Mundial, pues empezó participando como estudiante en 1979, cuando había menos de 100 movimientos nacionales federados a IFES. En aquella su primera asamblea fueron 200 personas, y en esta, nos dice, hemos sido más de 1100 participantes de más de 160 países.

Antonio nos cuenta que disfrutó de comprobar cómo el Evangelio sigue extendiéndose por todo el mundo, incluso en medio de circunstancias realmente difíciles y hostiles. En esta Asamblea se afiliaron 10 nuevos movimientos y en cada uno de ellos podía verse la mano poderosa del Señor en la forma en que fue desarrollándose. Comenta que le impresionó escuchar los testimonios de los grupos de Argelia, Siria, Líbano o Mongolia. En este último país, en el año 89 no había ni un solo creyente, y era un bastión del comunismo y del budismo; y actualmente hay unos 10.000 creyentes evangélicos.

El Coordinador General de GBU nos sigue contando que en el caso de Siria o Líbano, era impresionante ver la firmeza y determinación con que los creyentes hablaban de seguir a Cristo y luchar por el Evangelio en medio de circunstancias tan increíblemente difíciles. Es impactante, según Antonio, comprobar la naturalidad con la que conviven con el sufrimiento y la persecución. Los sirios hablaban incluso de que oraban para que el Señor obrara en las vidas de los terroristas del EI, para que, al igual que sucedió con el apóstol Pablo, muchos de ellos sean convertidos en el «Camino a Damasco».

En este sentido, nos cuenta Israel, el testimonio de algunos hermanos del movimiento de Kenia dio mucho que pensar. Pasaron un vídeo en el que hablaban algunos de los sobrevivientes del atentado en la Universidad de Garissa del pasado mes de abril, y sus ganas de seguir viviendo para la gloria de Dios sencillamente me hizo llorar. Antonio reflexiona: a veces te puedes sentir acobardado, pensando «esto es demasiado, no sé si sería capaz de ser fiel en medio de situaciones tan terribles». Sin embargo, escuchar a los estudiantes keniatas afirmar su fe te llenaba de gozo, de esperanza. Me decía a mí mismo: «Nada puede contra el Evangelio; esta gente está dispuesta a enfrentar cualquier cosa por amor a Cristo».

Israel, que hace unos meses aún se sentaba en las aulas de su universidad, también comparte su reflexión: Me hizo pensar mucho en cómo en Europa o Latinoamérica, sin tener que afrontar ese tipo de persecución (y bajo la «protección» de la Ley), estamos algo estancados en nuestra labor evangelística. Afrontamos problemas muy diferentes, pero el corazón de todos ellos es el mismo: el Enemigo busca cualquier herramienta a su servicio para que las Buenas Noticias no sean contadas. En nuestro caso, muchas veces se debe a la vergüenza o al miedo al rechazo…¡pero tenemos que tomar el ejemplo de estos hermanos que incluso se juegan la vida por compartir acerca de cómo Dios nos ha salvado!

 

La Palabra y la Misión de Dios en el centro

Francisco comenta que le sigue impactando cómo IFES mantiene el enfoque de la Misión a pesar del transcurrir del tiempo, y que lo hace sin renunciar a la renovación de formas ni a una buena y creativa adaptación a los diferentes contextos continentales y nacionales.

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En cuanto a la predicación, Antonio comenta que le llamó la atención que hubiera gran variedad de expositores bíblicos, que se contara con un estudiante para una de las exposiciones o que hubiera dos expositores para un mismo pasaje, y que también fue interesante la combinación de Filipenses con Daniel. Francisco añade que hubo una exposición fiel, relevante y muy aplicada al momento histórico que nos toca vivir.

 

Retos, retos y más retos

Personalmente, comenta Antonio, me fui con la impresión de que, como GBU España, podemos crecer en nuestra relación con la familia de IFES. Quizás, tomando alguna iniciativa de hermanamiento con algún país. En mi caso, dice, tuve la oportunidad de hablar con diferentes obreros de Latinoamérica –la mayoría interesados en lanzar el proyecto Uncover en sus países (ver proyecto aquí). Fue muy enriquecedor hablar con ellos de cuestiones de organización, encuentros, formación de estudiantes y obreros, recursos, etc. ¡Podemos aprender tanto los unos de los otros! Y creo que cada vez más tenemos que preguntar: ¿Qué podemos aportar desde nuestro país? Quizá con intercambios estudiantiles o participación en proyectos de servicio que se hacen en otros países; o apoyando alguna obra pionera. Por ejemplo, llevamos tiempo orando por Guinea Ecuatorial, donde no hay testimonio estable en la universidad.

Israel por su parte comenta: ver la perspectiva desde lo más local de GBU en Getafe y Madrid, pasando por la obra en todo GBU España y, después, ver la obra en su conjunto con todo IFES Mundial, me da pleno convencimiento de que Dios tiene un plan específico para las universidades en todo el mundo. Debemos seguir siendo luz y brillar con más intensidad en medio de nuestros compañeros. El mundo tiene una tremenda necesidad de Dios, y como estudiantes podemos marcar la diferencia en nuestras sociedades, haciendo brillar su luz.

Para Francisco, ver hermanos que siguen comprometidos como Samuel Escobar, Douglas y Marilyn Stewart y otros después de cumplir 60, 70 y más de 80 años es todo un desafío y modelo. Es también un recordatorio de la importancia de las personas en la obra de Dios. Pues que Él siga poniendo a personas que entregan sus vidas para que el Evangelio se siga extendiendo por todos los centros de estudio del mundo, y de ahí, a las sociedades.

Por Dorcas González

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