Seguimos avanzando a lo largo de las generaciones de GBU, con la serie de entrevistas a miembros del comité estudiantil. Hoy entrevistamos a Marcos Lumbreras López, licenciado en Derecho por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y posteriormente, obtuvo el Grado en Teología por la Facultad Internacional de Teología IBSTE. Actualmente es pastor de la Iglesia Evangélica de Granollers.
Lo primero que nos gustaría saber es ¿cómo era en aquel momento tu GBU local?
El GBU Las Palmas era un grupo fuerte y consolidado, era uno de los grupos más fuertes en todo el país, con muchos estudiantes involucrados y con visión, debíamos ser unos 40 – 45 estudiantes. El trabajo de Pepe Sánchez como asesor en Canarias facilitó esa etapa. La misión era una prioridad y el grupo estaba muy activo en los campus de Tafira, el Obelisco y Medicina. Desarrollábamos muchas actividades evangelísticas: conferencias, torneos de fútbol sala, campañas evangelísticas, noches GBU para invitar a compañeros de clase y construir relaciones al tiempo que nos permitía compartir el evangelio, seminarios acreditados por la ULPGC donde ofrecíamos créditos oficiales, campamentos evangelísticos, estudios bíblicos evangelísticos en núcleos semanales, entre otras.
También fue una etapa de unir sinergias. Muchos graduados canarios que habían pasado por GBU, otros no pero entendían lo estratégico de la misión en la Universidad, apoyaban la obra estudiantil de diferentes maneras: con donaciones para el sostenimiento del asesor en las islas, becando a estudiantes para encuentros y experiencias misioneras dentro de GBU, ofreciendo su tiempo y conocimiento al servicio de la misión en diferentes actividades evangelísticas y formativas, transmitiendo la visión de GBU en las iglesias de la región, etc. Recuerdo, especialmente, que en aquella etapa se inició el “Aula Martin Lutero” en la ULPGC, un proyecto impulsado por dos profesores evangélicos de la ULPGC, Carmen Delia Medina y Enrique Solana, y otros graduados de Gran Canaria. El Aula nació como un espacio propio de la Universidad de debate sobre lo que significó la Reforma Protestante en el mundo contemporáneo y para analizar y dar a conocer sus modos de expresión en diversos ámbitos del conocimiento humano como la economía, la política, la filosofía, la ética, la medicina, la pintura, la literatura, la música, las artes en general. El Aula Martín Lutero, que aún sigue activa, fue una herramienta más que Dios permitió que tuviéramos en el grupo local para la misión.
En esta misma línea, el apoyo de iglesias como la Asamblea de Hnos. de Ciudad Alta, que entendía que el ministerio de sus jóvenes universitarios en esa etapa debía estar en la misión a través de GBU; la Iglesia Evangélica de Las Palmas (c/ Juan de la Cosa) que aportaba el grueso de estudiantes al grupo o la Iglesia Bautista de Las Palmas, entre otras, fue clave para poder desarrollar la misión en aquella etapa de manera más integral y sin que iglesia y GBU fueran cosas opuestas, sino complementariamente necesarias.
Creo que teníamos una comunidad misionera transversal.

En tu caso, ¿cómo te involucraste?
Vivía en Lanzarote y en septiembre de 2002 me trasladé a Granada para empezar la carrera allí. Mis padres preferían que me alojara en una residencia universitaria así que hice varias entrevistas en los Colegios Mayores de la ciudad. Me aceptaron en uno muy importante y reconocido, lo cual me abría muchas puertas en el desarrollo de la carrera y al finalizar mis estudios. Recuerdo la entrevista con el Director del Colegio Mayor en su despacho, con un retrato enorme de Escrivá de Balaguer tras su silla. Hablamos sobre mis estudios y perfil como estudiante, mi vocación, mis valores, cuestiones personales y otros aspectos, entre ellos mi fe en Jesús y mi identificación con el protestantismo evangélico. Al día siguiente recibí una llamada del Colegio Mayor con el siguiente mensaje: Marcos, estamos encantados de informarte que has sido aceptado en nuestra institución, pero bajo la condición de que no compartas ni hables de tu fe con tus compañeros residentes. Recuerdo que no me lo pensé dos veces, sobre la marcha y sin consultar con mis padres, agradecí haber sido aceptado, pero rechacé la oportunidad por mi convencimiento en mi libertad de expresión y mi compromiso con la misión de Dios. Así que tuve que buscar otras opciones.

Un amigo, pastor en aquel momento en la Iglesia Evangélica de Valdepeñas, Jonathan Dawson, conocía a un estudiante de doctorado en Granada, Alejandro Roop, que tenía una habitación libre en su piso. Nos puso en contacto y acabé alquilando la habitación. Álex era el presidente del GBU Granada en aquel momento. Yo no conocía GBU y fui a parar a casa de un líder estudiantil que compartió conmigo la visión. Además, nuestro piso era el lugar donde se alojaba Antonio Ruíz, el asesor para Andalucía en aquel momento, cuando visitaba la Universidad de Granada desde Málaga, donde residía. Antonio pasaba 2 o 3 días con nosotros, y entre Álex y Antonio fueron ayudándome a integrarme y participar en el grupo local.
Mientras se me cerraban puertas para la proclamación y el testimonio público de mi fe en mi entorno, Dios estaba preparando un espacio donde podía hacerlo y que, a la postre, resultó el mejor contexto para el desarrollo de mi fe, la profundización de mi relación con Dios y la involucración en su misión de una manera contextualizada, relevante y significativa a través de los GBU.
¿Cómo fue tu proceso de llamamiento a involucrarte en el liderazgo de tu gbu local y nacional?
Llevaba 4 meses involucrado en el GBU en Granada, habíamos hecho varias actividades evangelísticas, tanto en el campus como en algunas teterías de la ciudad, donde estudiantes nacionales e internacionales solían hacer vida después de clase. Así que fui descubriendo maneras de hacer misión a través de la proclamación pública, la construcción de relaciones significativas, la apologética y la apertura de la Biblia en el campus. Entre enero y febrero de ese curso, mi compañero de piso y presidente del comité local, Álex, se trasladó a Argentina durante 6 meses por sus estudios de doctorado. Álex me propuso ser su relevo en el comité local. Fue una decisión que me costó mucho tomar porque acababa de aterrizar en GBU. Con el tiempo entendí, y vi claramente, que GBU es un espacio que ofrece oportunidades a jóvenes para que ejerzan liderazgo y les capacita de manera significativa para ello, de hecho, muchos de los líderes evangélicos que hoy reconocemos en nuestro país tuvieron sus primeros espacios de formación y práctica en GBE y GBU. Coincidiendo con la visita de nuestro asesor y el Coordinador Nacional de GBU en ese momento, Daniel Monje, tuvimos una asamblea sencilla en nuestro piso con el resto de los estudiantes del grupo, y así comenzó mi andadura en el liderazgo de los GBU.

El curso siguiente me trasladé a Las Palmas de Gran Canaria para continuar mis estudios universitarios allí. Me involucré en el grupo local, no me perdía ni una sola actividad, tanto evangelística como de otros ámbitos. En mi segundo año en Gran Canaria me propusieron formar parte del comité local, como secretario, haciéndole el relevo a un buen amigo de la infancia, David Pérez.
Al mismo tiempo me propusieron ser delegado del grupo local en el Consejo Universitario Nacional. Siendo parte del Consejo Universitario, una estudiante que conocía de Granada, Sara Blanco, marchaba a Grecia para continuar sus estudios de Bellas Artes. Sara ejercía como vicepresidenta estudiantil, y mi asesor, Pepe Sánchez, me propuso ser su relevo. Acepté la invitación porque entendía el impacto que todo el movimiento de GBU a nivel nacional estaba teniendo, y podía tener, en la misión de Dios en los campus de nuestro país, y porque se me encendía el corazón por el privilegio de formar parte de ello, de sumarme a lo que Dios estaba haciendo en nuestro país en el contexto universitario.
Cuéntanos tres cosas que aprendiste en esa época y que hayan marcado tu vida
Jesús cambió mi vida y GBU revolucionó mi espiritualidad, esta es una frase de mi esposa, Dèbora, a la que conocí en GBU; pero es una experiencia con la que me identifico plenamente. En GBU aprendí a profundizar en mi relación con Jesús y a entender y sumarme a la misión de Dios y lo urgente y necesario que es eso.
Aprendí a relacionarme con la Palabra de Dios por mí mismo y disfrutar con ello. Descubrí así a Jesús más profundamente y aspectos de Dios, de su carácter, su misión, propósitos, etc., que me fascinaban y me ayudaban a enamorarme y admirarme más de Él.
Encontré una auténtica comunidad de fe. Viví relaciones significativas en un contexto hostil al Evangelio y a Dios, donde me sentía muy solo y aislado. Construí relaciones que me marcaron junto a otros estudiantes que compartían la misma fe y relación con Jesús, los mismos convencimientos, las mismas inquietudes; y junto a asesores y personas vinculadas a la obra estudiantil que fueron grandes mentores para mí, y que Dios utilizó para influir en mi vida a través de ellos para hacerme quien soy hoy y tener la cosmovisión bíblica del mundo, de nuestra sociedad y de la misión que tengo hoy.

Puedes leer las entrevistas anteriores a Pablo Martínez, Elisa Máñez, Sara Jordà, Sylvia Santoro y Jonatán Pérez y Sara Jurdao.





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