La primera Experiencia Ágora en Londres

29/11/2022
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Experiencia Agora Londres

 

 

Viajar a Londres siempre genera en mí cierta ambivalencia, por aquello de que, aunque tengo pasaporte británico, no me termino de sentir muy inglés cuando estoy por allí. En cualquier caso, siempre me ha atraído por su arquitectura y por los grandes músicos que han pisado sus calles…

Pero esta vez viajaba a Londres como parte de una expedición de graduados, para sumergirme, en la historia de la iglesia y en la historia de la iglesia local, ambas forjadas por personas que creyeron a Dios y formaron parte del cambio que transformaría distintas áreas de la sociedad de la que cada una formó parte…

 

Sábado por la mañana: Visita al British Museum

Una vez hecha la cola de rigor y pasado el control pertinente, subimos las escaleras de la entrada del Museo Británico, ya acompañados por quién sería nuestro guía a lo largo de todo el día: Ben Virgo, director de “Christian Heritage London”. Nos recibió con una

sonrisa afable y saludó uno por uno a cada miembro del grupo. Alto y un poco desaliñado, con la típica gorra londinense de tweed y una gran mochila a cuestas, nos llevó a un rincón  del porche frontal del museo para ponernos en situación.

Cuando empezó a hablar, supe que esta no sería una visita al uso, uno no sabía del todo si estaba en una obra de teatro o en una película: su pasión y su interpretación me hizo conectar desde el minuto cero. Como un buen contador de historias, lo primero que hizo antes de introducirnos en el museo, fue llevarnos al corazón del propósito de nuestra visita y lo hizo con una frase que aún resuena en mi memoria: “Aquello a lo que entregues tu corazón tendrá consecuencias eternas”.

Aún no nos habíamos levantado del banco, cuando ya nos había llevado de Abraham a Jueces, y nos había mostrado un listado de todos los reyes de Israel y Judá, para hacernos ver que muy pocos fueron fieles al Señor a lo largo de toda su vida.

Luego nos llevó de la mano de Isaías, Jeremías y Daniel, nos trasladó de Babilonia a Susa junto a Nehemías, para finalmente resumirnos la historia del pueblo de Dios y de la humanidad en una sola frase: “Todo trata de quién merece adoración y de a quien adoras tú”. Puedo escuchar los ecos de Jesús en esa frase: “Porque allí donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mateo 6:21).

 

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Ya una vez dentro del museo, bajo una bóveda de cristal que trasladaba una claridad cenital blanca a todo el vestíbulo principal, nos habló de Karl Marx, quien frecuentaba la biblioteca del museo para preparar sus escritos. Y me hizo pensar en cómo la luz de Dios pone en evidencia nuestras verdaderas motivaciones. Con cierta ironía británica nos citó: “Esto es lo que el hombre dijo y esto es lo que el hombre hizo” (muy apropiado dicho dentro de un museo de historia), recordándonos que la forma de vivir de Marx estuvo muy alejada de su propio discurso, el mismo ideólogo del Comunismo, que buscaba el bien de los más desfavorecidos, tuvo una sirvienta a la que maltrató y dejó embarazada, pero en cuanto tuvo ocasión, se deshizo de ambos.

Agradezco a nuestro guía que solo hiciera ocho paradas, ya que uno corre el peligro de “emborracharse” viendo la cantidad inmensa de piezas expuestas y el sin fin de pasillos con seguro mil y una historias interesantes.

La mayor parte de nuestro recorrido se centraría en acontecimientos, personajes y elementos artísticos que aparecen en la Biblia:

 

1. Obelisco negro de Shalmaneser III (858-824 AC) de tiempos babilónicos donde se ve al rey Jehú postrado: La arqueología corrobora la historicidad de la Biblia.

2. Carnero en matorral bañado en oro, de Ur de los Caldeos (2.500 AC). Seguro que no fue fácil para Abraham salir de un lugar de abundancia, dejando una vida estable y llena de comodidades para vivir el resto de su vida como nómada.

3. Figuras de deidades en cerámica y piezas rotas de vasijas con inscripciones de mensajes militares de auxilio (800-600 AC): Un corazón lleno de ídolos y alejado de Dios, trajo como consecuencia, lo que anunció Jeremías, la invasión y posterior destrucción de Jerusalén con el consiguiente exilio.

4. Un fragmento de la puerta de Ishtar de Babilonia (605-562 AC): ¿Cuántas veces no la atravesarían Daniel y sus amigos preguntándose cuál sería la próxima locura de Nabuconodosor?

5. El cilindro de Ciro, rey de Babilonia (539 AC): Considerada el primer acta de derechos humanos, recoge la orden de retorno y reconstrucción del templo de Jerusalén.

6. Platos y jarras del reinado de Artajerjes en Susa (465-424 AC): Quizás sostenidas por el propio Nehemías mientras oraba para pedirle a Dios sabiduría cuando el rey le preguntó por qué estaba tan triste.

 

Parada tras parada y gracias a la interpretación de Ben, pudimos meternos de lleno en cada escena, casi como si estuviéramos allí mismo.

Para mi sorpresa, tras atravesar pasillos llenos de historia antigua, llegamos a una sala del s. XVIII, un salto histórico bien largo, para pararnos ante una pieza que pasaba inadvertida entre los visitantes.

 

7. La pieza en cuestión que teníamos delante, era una pequeña figura elíptica de porcelana de apenas 10 cm, en la que aparecía un esclavo negro arrodillado, con cadenas en las muñecas y actitud de ruego, en la que se podía leer: “¿Acaso no soy una persona y un hermano?”. Estábamos ante el logo que se convirtió en el eslógan político de la campaña abolicionista que encabezó William Wilberforce y que todos aquellos que la apoyaron, llevaron a modo de chapa en la solapa.

8. Nuestra visita al Museo Británico concluyó frente al friso del Partenón de Atenas, un clásico (nunca mejor dicho) dónde Ben nos recordó, e interpretó, parte del famoso discurso de Pablo en medio del Areópago griego de Hechos 17:22-31 y que tanto nos ha inspirado a aquellos que buscamos encontrar elementos que conecten el evangelio con nuestra cultura.

 

Una vez fuera del museo, nuestro guía desapareció entre la multitud, no sin antes confirmar hora y lugar del reencuentro para retomar la ruta. Esta vez sería un recorrido exterior, a pie de calle, donde los siguientes protagonistas creyeron a Dios y él cambió su historia personal, así como la historia de buena parte de su generación y ciudad.

 

Sábado por la tarde: Recorrido por las calles del centro de Londres

Si en algo he sido inspirado, sin duda ha sido al mirar un poco más (mucho más) hacia atrás. Por lo que no puedo dejar de dar las gracias a Dios por aquellos que decidieron confiar en el mismo Dios que yo confío.

Empezamos nuestro recorrido en las escaleras de la puerta principal de la catedral de St. Paul’s, para hablarnos de John Wycliffe, uno de los padres de la Reforma, quién sería acusado de herejía en ese mismo lugar. Tradujo la Biblia al inglés, pero murió sin ver el fruto de su trabajo. Sus muchos escritos influenciaron a Jan Hus que a su vez influenció a John Wesley, quien se convirtió escuchando el evangelio a unas calles de allí.

Solo tuvimos que andar un poco más alrededor de St. Paul’s, para encontrar el lugar en el que las traducciones de la Biblia al inglés de William Tyndale fueron quemadas. Lejos de ser el final, aquello no hizo más que incentivar su deseo de realizar muchas más copias de su traducción “King James”, que más tarde imprimiría y distribuiría por toda la ciudad. Hoy día, esa traducción es reconocida como un legado lingüístico que incorporó palabras al inglés que antes no existían.

 

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Ya frente a la iglesia de St Mary le Bow, Ben nos habló de un joven predicador que acudía como invitado, llamado George Whitefield. Sus predicaciones sobre la eternidad le costaron la expulsión, lo que a su vez le impulsó a salir por las calles de Londres a predicar a voz en grito, (su voz potente ayudaba) mientras las masas acudían a escucharle.

Si algo tenían en común todos aquellos “locos por Jesús”, es que no se rindieron, fe auténtica aderezada con una gran tenacidad de carácter británico.

Llegamos a la plaza que hay frente al Bank of England, zona de negocios y fortunas millonarias, donde nos paramos para hablar de Anthony Ashley Cooper, VII conde de Shaftesbury, miembro del Parlamento con tan solo 25 años, y que en vez de aprovechar su posición privilegiada para su propio beneficio, luchó por reformar los derechos y dignidad de los trabajadores, mejorando las condiciones laborales de los mineros, aprobando un decreto de número de horas máximas de trabajo diario. También se opuso firmemente al uso de “niños trepadores” para limpiar chimeneas. Su amor por la justicia y la infancia le llevó a fundar las Ragged Schools, las escuelas de los “andrajosos”, organizaciones benéficas extraoficiales que brindaban educación y atención gratuitas a los hijos de familias pobres.

 

Experiencia Agora Londres

 

A escasos 100 metros de allí, Ben nos llevaría a la que sería nuestra última parada, una pequeña y discreta iglesia: St Mary Woolnoth.

Después de tantos nombres nuevos para mi y un recorrido repleto de historias, ya no sabía qué más esperar, cuando de repente nuestro guía, después de desaparecer inesperadamente, surge desde dentro de la iglesia y llave en mano, nos abre las puertas como si fuera su propia casa.

Una vez dentro, caía ya el sol y unas lámparas encendidas daban la calidez a un espacio relativamente alto pero acogedor. Ben nos dijo que estábamos en la iglesia a la que William Wilberforce asistía para pedir consejo y escuchar la predicación de John Newton. Después de escuchar la desgarradora historia de John Newton y su travesía de fe, allí, en una iglesia local, pequeña, sentados en bancos de madera tallados por el tiempo por los que han pasado generaciones anónimas de hombres y mujeres de fe, de una manera muy sencilla, acabamos cantando a capella la primera estrofa de “Amazing Grace”. Sin duda, uno de los momentos más emotivos de nuestra ruta.

 

Domingo por la mañana

Nuestra visita a Londres habría quedado un poco coja, si no hubiéramos tenido la oportunidad de ver cómo la iglesia actual sigue impactando la ciudad. Por eso el domingo por la mañana visitamos la iglesia de All Souls, una comunidad que se encuentra en el centro del tejido urbano de Londres, allí donde nuestro querido John Stott fuera predicador habitual.

Una vez concluido el servicio, que por cierto, incluyó una orquesta de música, con coro incluido, subimos a una de las aulas de la planta superior, donde Alice Hutchingson nos hablaría de “Ergon Fellowship”, un programa de discipulado para recién graduados que vienen desarrollando a nivel local desde hace unos años. Incluye un mentorado a cargo de miembros de la iglesia con los que comparten profesión y que al entender muy bien su realidad laboral pueden acompañarles en el desafío de ser discípulos de Jesús en el trabajo.

 

Vuelta a casa:

Si tuviera que resumir la Experiencia Ágora Londres en un sólo párrafo sería que el “secreto” de la fe de aquellos que transformaron, y transforman su ciudad, es sencillo: JESÚS ES SUFICIENTE.

“Ninguna de estas personas se propuso cambiar el mundo, solo se rindieron y siguieron a Jesús. El Señor no deja de cumplir sus propósitos”.

 

Por David Goodman.

 

Del 11 al 13 de noviembre un grupo de graduados vivió la primera Experiencia Ágora. Se trata de un viaje de 48 horas a Londres, una de las ciudades en las que el evangelio ha causado un mayor impacto y donde, a través de visitas a diferentes lugares emblemáticos de la ciudad, podemos ver el efecto de las raíces cristianas en el Londres moderno y, además, seguir descubriendo la fiabilidad de la Biblia a través de objetos y hallazgos arqueológicos expuestos en el Museo Británico.

 

 

+ info:

www.christianheritagelondon.org

+ Lecturas recomendadas por Christian Heritage London:

William Tyndale: A Biography (David Daniell)

George Whitefield (Arnold Dallimore)

A Body of Divinity (Thomas Watson)

Wilberforce (John Pollock)

Newton on the Christian Life (Tony Reinke)

Shaftesbury, The poor Man’s Earl (John Pollock)

+ Conferencias:

www. desiringgod.org/biographies (John Piper)

 

 

 

 

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