Del 8 al 10 de noviembre, un grupo de 14 personas viajamos a Londres para vivir la tercera Experiencia Ágora. El objetivo era conocer cómo la influencia de la Biblia a lo largo de la historia, ha dado forma al “alma” de Occidente. Las opiniones de experiencias anteriores, el itinerario y el viaje en sí, nos anticipan un fin de semana estimulante, pero creo que todos salimos más animados y retados de lo que podíamos prever inicialmente.
El viernes aterrizamos en Londres y una vez instalados en el hotel, tuvimos un breve encuentro para conocernos y situarnos, antes de ir a descansar, para estar preparados para el día siguiente que iba a ser intenso.
La primera parada del sábado por la mañana fue visitar el Museo Británico. Y así, intentando cumplir con puntualidad británica cada una de las citas, nos encontramos a las 10 de la mañana con Ben Virgo, director de Christian Heritage London, un hombre apasionado por la historia y las historias y un gran narrador. Fue nuestro guía durante todo el día. Ben empezó la visita saludándonos a cada uno por nuestro nombre, acompañado de un buen apretón de manos.

Empezamos la visita por la biblioteca del museo que llevaba 10 años cerrada. Nos encontramos con una espectacular cúpula repleta de libros, ¡40 km de estanterías! Pero no solo es un espectáculo visual, sino también histórico. Allí investigaron, estudiaron y escribieron personas como George Orwell, Rudyard Kipling, George Bernard Shaw, Mark Twain, H. G. Wells, entre muchos otros. Karl Marx, por ejemplo, escribió El capital en esta sala, pero vimos que las ideas no son suficientes. Él no consiguió vivir de manera consecuente con ellas, y realmente, solo hubo a lo largo de toda la historia, una persona que consiguió una total coherencia entre lo que dijo y lo que hizo.
Después de este aperitivo, ya estábamos preparados para empezar a descubrir las pocas piezas que Ben había seleccionado para nosotros, entre los 8 millones de objetos que se encuentran expuestos en el museo.

Para ponernos en situación, Ben nos explicó que cada una de las piezas escogidas, tiene relación con una gran Historia, con el desarrollo de una narrativa. Cada pieza nos lleva a una persona, pero sobre todo, a una decisión. Porque cada una de estas historias, tiene que ver con dónde está nuestro corazón. “El corazón del problema es el problema del corazón”, nos decía.
Cada una de las piezas escogidas, tiene relación con una gran Historia, con el desarrollo de una narrativa. Cada pieza nos lleva a una persona, pero sobre todo, a una decisión.
En la galería egipcia, descubrimos a lo que renunció Abraham al dejar la gran ciudad de Ur, desarrollada, rica, próspera, donde la belleza y la abundancia eran evidentes, para irse a vivir a un lugar que ni siquiera conocía. Abraham confió plenamente en Dios, y Dios no solo le bendijo a él, sino que la descendencia de Abraham es bendición.
Comprobamos cómo la arqueología afirma la veracidad de la Biblia, y vimos como en el Museo Británico se encuentran múltiples evidencias de que la Biblia es verdad. También pudimos ver algunos de los ídolos domésticos que adoraba el pueblo de Israel, nos encontramos con la historia de Ester y como ella marcó la diferencia al confiar en Dios y reconocer que su ayuda venía de él. Nos paramos delante de un plato del palacio de Artajerjes. Es muy posible que el propio Nehemías hubiese sostenido ese mismo plato. Nos impactó estar delante de objetos que se relacionan de manera directa con nuestros héroes de la fe, pero el tema de fondo detrás de todas estas personas es la adoración; porque lo que adoramos, tiene consecuencias. Si adoramos a los dioses de otras naciones, Dios nos entregará a esas naciones. Dios quiere que le conozcamos, que confiemos en él. Él busca la devoción de nuestro corazón. La pregunta clave es ¿qué estamos adorando? Con todo esto en la cabeza, terminamos la visita al Museo Británico orando.

Por la tarde, después de comer un típico “lunch” inglés, nos volvimos a encontrar con Ben para hacer un paseo guiado con el fin de conocer la influencia que tuvieron algunos cristianos fieles al llamado de Dios, siguiendo la recomendación que nos hace la Biblia de recordar a los que nos han precedido.
Descubrimos y nos emocionamos con las vidas de algunas personas que hace muchísimos años se encontraban en este mismo punto que nosotros. John Wycliffe, John Wesley, William Wilberforce, Anthony Ashley-Cooper, William Tyndale o John Newton. Ninguno de ellos quería cambiar el mundo, pero transformaron vidas, su ciudad, su país e incluso llegaron a tener una influencia mundial. ¿Cómo lo hicieron? El evangelio lo hizo. Por eso, la historia no trata ni de William Wilberforce, ni de Ester, ni de Tyndale. Más bien, la historia es sobre Dios, que se glorifica a sí mismo por la fe. Se trata de lo que Dios está haciendo en y a través de la gente. “El cielo está mirando. Y el cielo ve”, decía Ben.
El recorrido finalizó en la iglesia de St Mary Woolnoth, donde John Newton sirvió durante 28 años. Un edificio pequeño, de 120 asientos, nada comparado con la catedral de San Pablo que está a su lado. Pero fue una iglesia que predicó fielmente la Biblia, una iglesia que envió a muchísimos misioneros al mundo, y fue una iglesia que entendió que Dios nos llama a servir de maneras distintas. El político William Wilberforce, asistía a esta iglesia, y animado y aconsejado por Newton, decidió primero permanecer en el Parlamento Británico y después abolir la esclavitud. Y después de luchar durante 46 años por ello, en 1833 se abolió la esclavitud. En ese momento, Wilberforce ya era un anciano a punto de morir y Newton había muerto.
Todos somos tentados a pensar: ¿lo que hacemos está realmente cambiando algo? Esta pequeña iglesia cambió el mundo.
A lo largo de Experiencia Ágora hemos podido empaparnos de muchas historias, de muchas vidas, de personas que decidieron poner su confianza en Dios. Acabamos la visita contagiados del entusiasmo de Ben y agradecidos con lo que Dios ha hecho a lo largo de la historia más antigua y más reciente. Y como broche final, terminamos la tarde cenando en un pub con vistas al London Bridge y compartiendo unos con otros los aprendizajes del día.

Si el sábado fue estimulante por permitirnos ver al pasado, el domingo nos iba a enseñar qué está haciendo la iglesia en Londres ahora. Disfrutamos mucho del culto y la hospitalidad de la Iglesia de Saint Helen’s Bishopsgate, congregación que pastoreó Dick Lucas durante 37 años. Es una iglesia que tiene un ministerio muy desarrollado enfocado en los trabajadores de esta zona de negocios de la ciudad. Después del culto, compartimos una comida con algunos miembros de la iglesia para charlar sobre el impacto de la iglesia en la ciudad y en el mundo laboral. Ellos nos explicaron, nosotros le pudimos hacer preguntas y nos quedamos sorprendidos de la cantidad de personas que van a trabajar en ese distrito financiero y que semanalmente se reúnen en esta iglesia para estudiar la Biblia en grupos pequeños. Ojalá podamos ver este interés y estas oportunidades, no solo entre estudiantes, sino también entre los profesionales en nuestro país.
Como decía John Wycliffe: “El Señor está cumpliendo su propósito y nos está invitando a ello”. Que nosotros nos sumemos.
También puedes leer sobre la primera Experiencia Ágora y la segunda.
+ info:
www.christianheritagelondon.org
+ Lecturas recomendadas por Christian Heritage London:
William Tyndale: A Biography (David Daniell)
George Whitefield (Arnold Dallimore)
A Body of Divinity (Thomas Watson)
Wilberforce (John Pollock)
Newton on the Christian Life (Tony Reinke)
Shaftesbury, The poor Man’s Earl (John Pollock)
+ Conferencias:
www.desiringgod.org/biographies (John Piper)





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