Seguimos con la serie de entrevistas a miembros del comité estudiantil a lo largo de la historia de GBU, aprovechando que en marzo de este año celebramos nuestra 50 Asamblea. Hoy entrevistamos a Sara Jordà Sánchez, que estudió Pedagogía en Barcelona y actualmente trabaja como Técnica de Gestión Hospital Vall d’Hebron.
Nos gustaría que nos empezaras explicando cómo era en aquel momento tu GBU local
Fui estudiante en la facultad de Pedagogía de la Universidad de Barcelona entre los años 1988 y 1993. El GBU de Barcelona estaba más que consolidado con varios núcleos en los diferentes campus de la ciudad. Nos reuníamos semanalmente en los núcleos y mensualmente teníamos un encuentro evangelístico todos juntos. En esta etapa nos acompañaron nuestros queridos asesores Elena Flores e Israel Mandujano.
Fue un tiempo de consolidar el compromiso con el Señor y su obra y de forjar amistades de las que te acompañan toda la vida.
A nivel más personal ¿cómo te involucraste?
Me involucré de manera muy natural y poco consciente. El inicio de mi carrera coincidió en el tiempo con Universidad 88. Allí acudí con mi amiga Reme Sahuquillo (ya con el Señor) que ya estaba involucrada con el GBU y tuve ocasión de conocer a bastantes estudiantes involucrados con el GBU de Barcelona, así que a la vuelta me incorporé al núcleo que se reunía en la facultad de Historia del campus de Pedralbes.
Algo que fue muy bueno para mí fue que el liderazgo de mi iglesia local nos reunió a los estudiantes poco después de Universidad 88 y nos animó a involucrarnos en GBU.

Y partir de allí todo lo demás: las reuniones semanales, estudios bíblicos evangelísticos, campamentos, ciclos de conferencias y también tiempos con hermanos y hermanas queridos, largas conversaciones, muchas risas y también alguna pena compartida.
¿Cómo fue tu proceso de llamamiento a involucrarte en el liderazgo de tu GBU local y nacional?
Como todo en aquella época, fue bastante natural: el Señor iba abriendo caminos y me rodeó de personas que me acompañaron en este trayecto, animándome, estimulándome y compartiendo responsabilidades.
No lo recuerdo con dramatismo, ni siquiera recuerdo muy bien el proceso de llegar al comité de Barcelona y al comité estudiantil nacional más tarde, pero no tenía duda de que el Señor me llamaba e iba allanando el camino.
Tuve el privilegio de compartir liderazgo con hermanas y hermanos de los que pude aprender mucho y bien, y que aún hoy son referentes en mi vida. Y tuve también el privilegio de liderar a personas que me enseñaron a hacerlo, haciéndome notar mis errores para que pudiera rectificar, y demostrándome su amor incluso cuando me equivocaba.

Cuéntanos tres cosas que viviste o aprendiste en esa época y que hayan marcado tu vida.
- El viejo gran lema que se me grabó a fuego: una fe que piensa, una razón que cree. Aún a día hoy me resuena más a menudo de lo que hubiera imaginado porque sigo queriendo que mi fe y mi razón se relacionen así.
- Descubrí que no soy imprescindible para la obra, porque la obra es del Señor, pero tengo el privilegio de que se me permite colaborar en algún tramo del camino.
- Mi generación de GBU Barcelona, pero también nacional, vivió la pérdida (prematura desde un punto de vista humano) de nuestra querida compañera Reme cuando estaba a punto de terminar sus estudios. Han pasado 30 años y todavía la recordamos con cariño. Y en ese momento me di cuenta de que soy mortal en esta vida física, y esto que mi cerebro sabía, a mi mente de joven se le olvidaba.

Los tres aprendizajes (y otros muchos) que llegaron hace más de media vida siguen ahí, y no puedo hacer otra cosa que darle gracias a Dios por todos ellos.
Y aunque no es imprescindible haber pasado por GBU para descubrir estas cosas, y muchas otras, para mí es un privilegio haber podido formar parte de estos primeros 50 años de historia.
Puedes leer las entrevistas anteriores a Pablo Martínez y Elisa Máñez.





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