El Verano GBU es intimidad con Dios y comunión con otros estudiantes

26/08/2019
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Crónica del Verano GBU

Por Clara Pérez

Resulta muy difícil resumir qué es un Verano GBU. Después de haber vivido cuatro encuentros como este todavía no encuentro las palabras para contarles a quienes me preguntan cómo ha sido la experiencia. Supongo que es una de esas cosas que tienes que vivir para entenderlas. Pero si tuviese que hacer un intento por explicar con palabras lo que se vive en un Verano GBU diría algo como esto:

Es algo un poco paradójico, es un momento de intimidad y comunión a la vez. Intimidad absoluta con Dios compartida con 150 personas más. Una intimidad que se vive en tiempos de silencio, a la sombra de un olivo, en un banco o junto a la piscina. A solas con Dios, vaciando tu corazón y todas las cargas que has arrastrado durante todo el curso. Es un momento casi mágico, en el que por todo el terreno del campamento se encuentran salpicados los estudiantes que, aunque están cerca, ni se ven, porque están centrados en hablar con Aquel que los comprende por completo.

Esta intimidad, cultivada en los momentos de silencio, se sigue regando en la alabanza y en las exposiciones bíblicas, hasta que llega el momento de compartir con los demás una ramita de lo que estás viviendo: los grupos pequeños. Un grupo pequeño son un conjunto de personas, extrañas al principio, pero con la potencialidad de convertirse en tus compañeros de luchas, victorias y derrotas. La intimidad vivida en conjunto de la que os hablaba. Con el grupo pequeño pasa como con cualquier relación en la vida, será tan cercano como tú le permitas.

No podemos pasar sin hablar de las exposiciones bíblicas. En esta ocasión Evelio Moreno nos llevó a dar un paseo por los evangelios y por el libro de Hechos para descubrir la vida de Pedro. ¡Menudo viaje nos pegamos! Tuvimos la oportunidad de observar el proceso de Simón, su proceso para aceptar la nueva identidad que Dios mismo le había regalado. De cómo Jesús estuvo con él en cada etapa, mirándole con paciencia, porque a sus ojos ya era Pedro, aunque se comportase como Simón. Y mientras seguíamos el andar de Pedro asistíamos a nuestro propio proceso, reflejados en ese hombre que caminó con Jesús hace dos siglos.

Supongo que un buen resumen sería que el Verano GBU son momentos. Momentos de pararte, de poner en pausa tu vida ajetreada, tu rutina de verano, tu móvil, tus estudios, tus preocupaciones. Momentos de reflexionar, de escuchar y debatir. Momentos de repensar la misión, la universidad, la sociedad y a ti mismo. Momentos de reír, momentos de llorar y momentos de darle gracias a Dios por tener personas con las que hacer las dos cosas. Momentos de darte cuenta de que no estás sola, ni loca, sino que hay muchas personas con problemas, preocupaciones y retos como los tuyos a lo largo de toda la geografía española.

Entiendo que a estas alturas es posible que sigas sin entender qué es un Verano GBU, así que solo me queda decir una cosa. Querido o querida estudiante universitario, si nunca has estado en un encuentro como este, libera la semana del 22 al 29 de julio del año que viene y descubre por ti mismo de qué se trata. Y querido o querida estudiante que ya ha estado en el Verano GBU de este año, ha sido un placer compartir esta experiencia juntos, disfruta mucho de los memes, pero no olvides lo que has escuchado y profundiza en lo que Dios ha empezado a señalarte, esto solo acaba de empezar.

 

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