“Peripateando” en su Espíritu
“Verano GBE ha sido una muestra clara de que Dios sigue obrando con fuerza entre los adolescentes. Hemos visto a muchos jóvenes abrir su corazón a las verdades del evangelio y a Dios desafiando y animando a cada uno a seguir peripateando (caminando) juntos en las pisadas de Jesús”. Esa impresión que plasmó Verano GBE 2025 (en adelante, VGBE) en Nico Leucrini, el responsable de exponer la Palabra, y su esposa Malen, es la premisa de la que parte GBE: que adolescentes de toda España se encuentren con Jesús, hallen una comunidad que los ame y conozca a fondo, y sean impulsados a presentar a Jesús en su entorno diario, sus institutos.
En armonía con esta idea, el equipo de asesores de GBE, que estuvo acompañado por el equipo de doulos, organizó un campamento que, como explica un estudiante de Madrid, “equilibre momentos de diversión, con momentos de hacer y buscar la voluntad de Dios, y tiempos de reflexión y autoexaminarnos” para que Dios cree un ambiente de familia que permita “conectar con Él en todo momento”, como apunta otra estudiante de Barcelona.
Así, las exposiciones bíblicas de VGBE estuvieron a cargo de Nico, quien recorrió el libro de Gálatas (la epístola de la libertad), analizando “qué mentiras nos enseña el mundo y cómo las comparamos con verdades que nos da Dios”, en relación con temas tan actuales como la verdad, el legalismo, nuestro valor, la salvación o la libertad, como bien apuntan algunos gbesitos.
Además, estas exposiciones vinieron acompañadas por una serie de talleres que, tal y como describe un estudiante de Castilla y León, fueran “amenos, participativos y prácticos…, tratando temas importantes y poniéndolos en oración”, siempre desde una perspectiva bíblica y dirigida al crecimiento espiritual de los campistas. Tales talleres se enfocaron en impulsar nuestras vidas de oración de maneras diversas y creativas, explorar qué dice Dios acerca de la sexualidad, la soltería y el matrimonio o la ansiedad, aprender cómo se vive la espiritualidad de forma práctica o discernir en qué es valioso invertir mi tiempo o cómo hacer la misión en mi instituto.

Por otra parte, habiendo escuchado de la Palabra a través de la exposición bíblica y los talleres, VGBE busca también crear espacios en que los campistas puedan comprender cómo integrar todos estos aprendizajes en su caminar diario con Dios de forma práctica. El primero de ellos consistía en tiempos de silencio individuales inmediatamente después de las charlas, y nadie los describe mejor que los propios estudiantes:
“Es un tiempo de paz, yo solo con Dios, para reflexionar sobre lo que Dios me quiere decir a través de la predicación”, comenta un estudiante de Madrid.
“Me ayudaron mucho a estar conectada con Dios. Estabas tú delante de Dios, analizando todo lo que has sentido y escuchado, y escuchando la voz de Dios en nuestras vidas”, relata una estudiante de Barcelona.
A este marco individual, le acompañaron por la tarde tiempos de grupos pequeños en que los campistas, guiados por un monitor, ampliaban lo aprendido con el estudio en grupo de otro pasaje bíblico relacionado y disponiendo de un tiempo de coloquio abierto. De acuerdo con otro estudiante de Madrid, constituía “una excelente dinámica y la más útil. Un espacio seguro en que poder dar más atención a tus necesidades”, entendiendo juntos cómo se vive con Jesús eso que hemos escuchado, en la situación concreta en la que se encuentra cada campista.

En la misma línea, Ana Nieto y Pablo Stewart, asesora y doulos de GBE Barcelona respectivamente, idearon una velada de adoración dialogada, la noche del viernes que pretendió continuar conectando a los campistas con Dios. Se ofreció a los campistas un ambiente de diálogo con Dios que les ayudara a reconocer quién es él y cómo los quiere transformar a través de lo que han oído y hablado.
Igualmente, los monitores están “siempre dispuestos a escuchar y dialogar con los campistas” (dice un estudiante de Madrid), por lo que cierran este grupo de espacios de reflexión, el tiempo favorito de cualquier monitor: el privilegio de hablar con los campistas de forma espontánea, honesta y profunda sobre lo que Dios está queriendo decirles a lo largo del campamento, pudiendo ser más intencional con respecto a la situación y necesidades concretas del campista y apuntando siempre a qué quiere Jesús en su camino.
No obstante, nuestro Dios es Dios de reflexión y estudio, tanto como de lo creativo y de la diversión, así que no podían faltar en VGBE tiempos de ocio juntos que también forman parte de ese “compartir el tiempo con otros jóvenes cristianos…, y disfrutar de actividades pensadas para nosotros” que agradecía una de las campistas de Canarias. Esto se materializó en yincanas y veladas temáticas de mundos de fantasía o Minecraft, algunas incluso con un toque bíblico para los más atentos a los detalles. Pero, además, cada tarde contaba con unas horas en que los campistas podían escoger entre disfrutar de la piscina en pleno julio, competir en varios deportes, ensayar una obra sobre la parábola del hijo pródigo en el taller de teatro, jugar a juegos de mesa o expresar su arte en las distintas propuestas del taller de creativos.
Como colofón de los tiempos de ocio, la última noche VGBE contó con un concierto y photocall. Nico, adoptando su apodo artístico de Luc Aswell, dio inicio a la noche compartiendo varias canciones de su nuevo álbum “El viaje de mi mente”, verdaderamente sincero y apuntando a cómo Jesús había obrado en su vida en los últimos años. A continuación, la banda La Ruta se unió al concierto para darle un toque colectivo y animar a todo el campamento a bailar, cantar, gritar y alabar de una manera más movida. En palabras de los propios campistas:
“Fue genial. Fue un gran momento para demostrar que los cristianos también sabemos divertirnos y que no somos unos aburridos”, apunta una campista de Barcelona.
“Fue una pasada escuchar música cristiana en un concierto… me llena por dentro y me provoca felicidad”, expresa un estudiante de Madrid.

Finalmente, las despedidas siempre cuestan y, aunque VGBE acabó para todos, para algunos campistas fue aún más duro decir adiós a su etapa en GBE para seguir la misión en la universidad, el trabajo o el grado. Sin embargo, VGBE también ha querido servir y ofrecerles ayuda y herramientas para esta nueva etapa, como nos cuenta una graduada de Canarias:
“Verano GBE me ha ayudado a ver esta nueva etapa que me espera con más tranquilidad y más confiada en que Dios está conmigo y me acompaña. Tengo muchas ganas de ver lo que Dios tiene preparado en este nuevo curso. Además, VGBE me ha dado la oportunidad de conocer a gente nueva que me acompañará en esta transición a GBU y con la que tengo muchas ganas de seguir compartiendo”.

De hecho, como equipo de GBE queremos hacer nuestras las palabras de Nico y Malen, pues “ha sido especialmente conmovedor ver el fruto en aquellos que se graduaban este año, cuya madurez, entrega y amor por los demás han sido un ejemplo vivo para todos”. Dios los envía a una nueva etapa de retos para seguir creciendo en la Palabra, compartiendo a Jesús y peripateando en su Espíritu allí donde les lleve; o, como dice Gálatas 5:25: “Si estáis viviendo en el Espíritu, seguid andando en el Espíritu”.
Para concluir, podríamos decir que VGBE ha servido a su propósito de dar espacio a una comunidad de jóvenes que se plantea cómo seguir a Jesús y lo pone en práctica, formándose en su Palabra, en temas de actualidad y conversando y siendo cuidados y guiados a la misión allí donde estén. Algunos vuelven a casa cambiados por esa nueva vida que han decidido tomar de la mano de Dios, otros salen retados a tener “una disciplina más organizada con Dios y leer la Biblia en familia”, otros animados por haber podido “reflejar el amor de Dios de manera práctica en sus relaciones con otros campistas”… Muy diversos serán los caminos y retos en que Dios irá obrando en los campistas y a través de ellos, pero la realidad es que (retomando las palabras de Nico y Malen) volvemos de VGBE “agradecidos, renovados y convencidos de que los que Dios está haciendo a través de GBE merece ser impulsado y celebrado”. Gloria a Dios por ello y qué gozo y privilegio formar parte de esta misión.





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