El espantapájaros en el huerto de melones

04/02/2022
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jeremías

 

Escucha, pueblo de Israel, la palabra del SEÑOR. Dice así: «No aprendan ustedes la conducta de las naciones, ni se aterroricen ante las señales del cielo, aunque las naciones les tengan miedo…

 

…¡No hay nadie como tú, SEÑOR! ¡Grande eres tú, y grande y poderoso es tu nombre! ¿Quién no te temerá, Rey de las naciones? ¡Es lo que te corresponde! Entre todos los sabios de las naciones, y entre todos los reinos, no hay nadie como tú.

(Jeremías 10:1-2, 6-7 – NVI)

 

¿Te acuerdas de la historia del Mago de Oz? La protagonista es una niña que se llama Dorothy y en el Camino, de Ladrillos Amarillos, en su viaje a la Ciudad Esmeralda van a pareciendo diferentes personajes como el espantapájaros, el hombre de hojalata o el león cobarde. ¿Te vas acordando? Ellos se van uniendo a Dorothy para pedirle al mago de Oz algo que les faltaba. En el caso del espantapájaros quería pedirle un cerebro que no tenía. Y por eso Dorothy  le ayuda a bajar del palo donde unos granjeros lo habían puesto para asustar a los cuervos.

Es una imagen tierna pero que se convertiría en horrorosa y frustrante si trataras que un espantapájaros sin cerebro fuera Dios. Y es lo que Jeremías quiere transmitir en el versículo 5 del capítulo 10:

Sus ídolos no pueden hablar;

¡parecen espantapájaros

en un campo sembrado de melones!

 

Jeremías quiere que despierten a esa realidad y que sean conscientes de lo ridículo que es reemplazar a Dios por un espantapájaros y de las consecuencias para su vida como del propio juicio de Dios.

Este problema no solo lo tenían los judíos de aquel momento sino que hoy en día es una realidad también. Hoy vivimos ese mismo reto en cuanto a nuestra necesidad de vivir una relación auténtica con Dios. Puedes venir a la iglesia, haber sido bautizado, estar en un ministerio, ser evangélico, pero si no vives el evangelio, sino confías en Cristo sino vives en el Espíritu sigues siendo un pagano con una vida y un mensaje vacío de contenido.

Y estos versículos, en Jeremías, nos despiertan a dos realidades: Estamos en peligro y Dios es la única alternativa.

 

Estamos en peligro

El espantapájaros en el huerto de melones¿Cómo nos van a atraer pequeñas estatuas de madera o figuras de arcilla que están en un estante? Es verdad que no nos impresionan y se parecen más a reliquias culturales que a dioses. Y ahí es donde está el problema, que no nos damos cuenta del peligro de la idolatría.

La idolatría es cualquier cosa que ocupe el lugar de Dios. La sociedad marcaba y nos marca el ritmo de nuestra vida en cuanto a lo que temer o no temer, pensar, que ponernos como metas, que es lo importante que no lo es. La presión externa era y es muy fuerte. Jeremías expresa este peligro cuando les advierte que “no aprendan la conducta de las naciones”.  

No pienses que es algo únicamente de adolescentes. La presión social para adorar y confiar en las cosas equivocadas afecta a todas las generaciones, nos afectan a ti y a mí también.

Orígenes (c. 185-254) -teólogo africano del siglo III- dijo: «Lo que cada uno honra antes que todo, lo que antes que todas las cosas admira y ama, esto para él es Dios».

Por eso es importante identificarlos y ser conscientes de la fuerza que tienen.

 

Dick Keyes (Licenciado en historia y vinculado a L’Abri por mas de 25 años) señala que la mayoría de los cristianos tienen docenas de ídolos:

“En esta sociedad, nuestros ídolos tienden a estar agrupados. Son efímeros, tienen una vida corta y cambian, se adaptan y se multiplican rápidamente como si fuera una mitosis o división celular. Un ídolo puede ser una propiedad física, una persona, una actividad, un papel, una institución, una esperanza, una imagen, una idea, un placer, un héroe, cualquier cosa que pueda sustituir a Dios.”

 

Esto deja mucho margen para la idolatría. Algo en un catálogo de venta por correo. Una potencial pareja. Coleccionar antigüedades. Un deporte. Un hobby. Una idea. Una postura política. Un cuerpo más bonito. Tu ministerio en la iglesia, un status… Todas estas cosas y más, pueden convertirse en ídolos.

Para identificar tus propios ídolos, es bueno que te hagas algunas preguntas: ¿Qué cosas ocupan el lugar de Dios en mi vida? ¿Dónde encuentro mi significado y mi confianza? ¿Qué cosas me hacen enfadar de verdad? (La ira suele surgir cuando un ídolo es derribado de nuestra estantería).

Una vez identificados los ídolos de tu estantería, despréndete de ellos como Jeremías despreció a los ídolos de su época, con la ayuda y dirección del Espíritu Santo.

 

Dios es la única alternativa

Jeremías no solo tira abajo el planteamiento absurdo de la idolatría sino que reivindica al Dios verdadero, porque sabe que es la única alternativa.

Tenemos que ser conscientes de nuestra propia debilidad, necesidad y lo absurdo que es buscar propósito en cualquier “espantapájaros”. Y acudir a Dios y lo que aporta a nuestra vida la salvación en Jesucristo.

 

¡SEÑOR, no hay nadie como tú!

Pues eres grande y tu nombre está lleno de poder. (10:6 – NVI)

 

Sólo hay un Dios, al que Jeremías presentó como el único y la única alternativa que tenemos para que dirija nuestra vida y en quien poner nuestra confianza.

En Jesús tenemos quien nos moldea, quien nos acompaña, quien nos escucha, quien nos da salida en medio de los problemas, quien nos perdona, nos renueva nuestras fuerzas y él único que nos da vida, vida en abundancia y eterna.

Jeremías lo sabía por su propia experiencia. Jeremías estuvo a menudo en profunda angustia. Si leemos Lamentaciones (3:1-20) encontramos como se rieron de él, dientes rotos, abatido, lleno de dolores, le cuestionaron el sentido y propósito de su vida. Pero en medio de su angustia, Jeremías recordó y tuvo presente que Dios lo sostenía, que podía confiar en Él y que fuera de Él no valía la pena vivir.

Todos podemos crearnos o buscar nuestro propio “espantapájaros”, pero finalmente no pasará de ser algo creado por nosotros o por otros.

Que el Señor nos guíe en este camino diario, de la presión externa, de auto engañarnos y quitemos los ídolos que se van proponiendo para estar en nuestra estantería y fortalezcamos nuestra relación y vida en Dios por medio de Jesucristo.

 


Pensando sobre Jeremías 10:1-2, 6-7.

Por Pepe Sánchez, miembro del comité ejecutivo de GB Unidos y pastor en la iglesia de FIEIDE en Las Palmas de GC.

 

 

Foto cabecera: Unsplash.  Foto interior: Unsplash

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